13. nov., 2016

Té: sabor, color y sueños

El aspecto del té ofrece la posibilidad de conocer más la personalidad y bondad de la segunda bebida más consumida en el mundo.

Cuando compramos hebras de té, mirarlas es una manera de saber qué calidad tiene el té que hemos adquirido.

Si las hebras están enteras o cortadas, si son pequeñas o grandes...el aroma de la hebra seca y luego de la infusión.

El licor es el producto de la unión del té y el agua, por ello siempre es fundamental respetar los tiempos de infusión y la temperatura del agua. Un buen té puede arruinarse si colocamos agua demasiado caliente o demasiado fría o si lo dejamos más tiempo infusionando sabiendo que cada variedad de té requiere un tiempo específico de infusión. Esos detalles se ven, se huelen y se perciben en boca.

Como ejemplo: Pu-Erh proviene de Camellia sinensis, se cultiva en China. Se infusiona como máximo por 3 minutos, tiene sabor terroso, fuerte y  el color de su licor es rojo.

Requiere mucho tiempo de elaboración y añejamiento y a veces lo vemos compactado, en forma de torta.

Cuando estamos frente a una taza de Pu-Erh sugiero meditar proyectando deseos, sueños y anhelos para el futuro.

Primero, mirando su color rojo , luego cerrando los ojos y percibiendo su sabor y aroma...entonces el espíritu del té se despliega y nos envuelve elevándonos.